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Desayuno, almuerzo, ceno, bruncheo, cocino, pido delivery, descongelo, invento, copio, adapto; sola, con otros, para otros; lo cierto es que la comida ocupa un lugar importante en mi vida, en los eventos, las fiestas, las reuniones, los encuentros, los viajes. De ahí nace este proyecto: un lugar, una experiencia, un texto... Soy solamente una chica cualquiera, amateur total, que disfruta enormemente de las experiencias culinarias, y sólo por eso quiero compartirlas con ustedes. Enjoy!!

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viernes, 13 de abril de 2012

Tour Gourmet, día 11 : Leopoldo + Museo Evita + Guido´s Restaurant :
















1 noche. 1 barrio. 3 restós. 25 comensales. Todos desconocidos.

Me llegó por mail esta propuesta, y no dudé ni un segundo en experimentarla.

Primero, porque me gustó el barrio elegido. Segundo, porque aún no había comido en ninguno de los 3 restaurantes. Tercero, porque hace rato que salgo a comer sola, y me pareció genial para variar, comer con 25 personas.

Esa noche, sin embargo, arrastré a mi amiga Marcela conmigo. Llegamos puntual, 20.45 hs fue la hora pautada para el encuentro en el cruce del Boulevard Cerviño y República Árabe Siria. Fue fácil: una ronda de hombres y mujeres aguardaban en la misma esquina. Marina y Annie, las organizadoras, pasaban lista y convidaban sonrisas y besos con nombre propio a algunos que, evidentemente, ya habían hecho la experiencia.

Eric, un americano que vive en Buenos Aires hace varios años, se presenta. Arrancamos. Haremos el recorrido a pie entre cada uno de los lugares. El primero, donde comeremos la entrada, queda a media cuadra y es relativamente nuevo en el barrio: Leopoldo, Healthy Finger Food.

Nos reciben en la puerta, todo parece muy bien organizado. La decó del lugar es ecléctica: paredes como serigrafiadas que realmente son protagónicas, y sus diseños y dibujos vintage/pop llaman mi atención: rayas y planos geométricos en las columnas; estrellas salidas de un cómic más atrás. Hay sillas y banquetas de pana color ovispo; arañas de cristal; livings al frente, y una hermosa, larga, negra y laqueada barra muy bien provista de bebidas y aperitivos que nos está esperando. Investigo un poco, y descubro que la barra fue creada por Mona Gallosi... ahora entiendo todo.












Marce y yo quedamos fuera de la barra principal, pero rápidamente nos ubicamos en una más pequeña, de espaldas a la primera pero de frente a la calle, y junto a nosotras, se sienta el último en llegar, Santiago Macías, colombiano y chef él, recién llegado del Sur Argentino donde tenía su propio restaurante y pronto a la re-apertura aquí, en Buenos Aires.

Inmediatamente nos sirven -tinto o blanco ?- a elección del comensal, y desfilan por nuestra barra varias pulcras, prolijas, hermosas bandejas blancas con 4 diferentes propuestas de entradas para comer, como bien reza el nombre del Restó, con las manos: satay de pollo con salsa de nuez; sushi; ceviche de vieyras (exquisito y originalmente servido en bocados individuales sobre cuchara de cerámica y hasta con un fondito de la famosa leche de tigre) y la estrella de las entradas, unos wonton de centolla que estaban para chuparse los dedos! (cosa que por supuesto no hice pues hubiera quedado muy fuera de lugar).




 






























Luego de 40 minutos , ese es el tiempo que estaremos en cada lugar, y a la voz de mando de Anne Reynolds -una de las co fundadors de Fuudis, y organizadora junto a Marina Ponzi, su socia y también gestora de este evento- apuramos la copa y nos trasladamos, a pie, hacia el segundo lugar: el Museo Evita.

En un rincón del enorme patio cuyo piso en damero negro y blanco impacta aún de noche, y bajo un gazebo, nos espera una enorme mesa al mejor estilo Imperial... necesito volver a este lugar pero de día; sospecho que podría tener adorables almuerzos en este oasis lleno de árboles y plantas.

Ya todos sentados, nos sirven un plato fuera de carta preparado especialmente por su Chef Ramiro Sebastián Solís: una Bondiola braseada con puré de hummus, peras azafranadas y roquefort gratinado. Lo adoré (al plato, no al chef!) El que dice que el cerdo debe servirse bien cocido, se equivoca! Y la combinación de queso azul con las peras, no sé... se lo debemos a los franceses supongo, pero es sublime!

Ésta vez me siento junto a una jóven pareja de amigos venezolanos. Él trabajador en una empresa petrolera son sede en Argentina, y ella reinicidente en Buenos Aires y procurando trabajo. Mi amiga, en cambio, se sienta al lado de una contadora porteña, de unos 50 y pico de años, que se animó solita y vino a ver de que se trataba la experiencia. Frente a nosotras, 2 americanos no paran de rellenar sus copas. Todos lo estamos pasando súper!













 
























Nuevamente, Anne nos arenga a ponernos en pie y recorrer las últimas cuadras hacia el último restó de la noche: Guido´s Restaurant, dónde bajo el lema Si mangia, si beve e bene si sta!, hacemos una degustación de postres (todo en versión mini pero en generosa cantidad y por orden de preferencia: tiramisú, pannacota, cheesecake de maracuyá y otro de chocolate, chocotorta, pastel de manzana) maridados con café y botellas de agua mineral que llama mi atención por el diseño y por su tamaño: Gussfeldt, Pure Mineral Water. Todo esto sucede en el patio trasero, que luce como salido de una peli italiana: mucho mantel cuadrillé, muchas plantas, mucho rojo, luces de velas; y adentro: posters en las paredes y enormes y pesadas cortinas carmín.

Ya bien entrada la noche y para rematar, inesperadas jarras de Campari con hielo y rodajas de naranjas van poblando nuestra larga mesa; y entre brindis vamos charlando con el resto de los comensales: otra bloggera; una pareja de San Miguel; la dueña de SISSI, un pequeño lugarcito en Villa Urquiza y con otros aficionados a la comida y a vivir experiencias diferentes (como bien lo describe Fuudis en su site).

Somos de las últimas en irnos; otros se quedan un rato más. Se amuchan en la cabecera de la mesa, terminan sus tragos, hablan como si fueran grandes amigos que no se ven hace rato; probablemente, nazcan nuevas amistades post Fuudis, ya que organizan este tipo de Tours en distintos barrios porteños y hay por lo menos uno por mes. De algo estoy segura... soy de las que repiten si disfruto la experiencia. Y ésta... ha sido una de las experiencias gastronómica y social más estimulante de los últimos tiempos.



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LEOPOLDO queda Cerviño 3732. Bs. As.
Reservas al 011-4805-5576 / 4807-1589
Horarios: Todos los días de 20 hs. hasta medianoche.
Tienen wi fi - Efectivo y tarjetas
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MUSEO EVITA queda en J.M.Gutiérrez 3926. Bs. As.
Reservas: 011-4800-1599  - 15-3-560-5130
mail: museoevitaresto@gmail.com
Sitio web: http://www.museoevitaresto.com.ar/
Horarios: Todos los días de 9 a 24 hs excepto los domingos hasta las 19 hs.
Tienen wi fi - Efectivo y tarjetas
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GUIDO RESTAURANT queda en Cerviño 3493. Bs. As.
Reservas: 011-4802-1262
Estacionamiento propio en Cerviño 3724
Horarios: Martes a domingos de 20 hs hasta medianoche.
Tienen wi fi - Efectivo y tarjetas
Chequear antes pues a veces cierran al público por eventos privados.
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El Tour Gastronómico FUUDIS completo nos salió $ 210 c/una,
e incluye las propinas. Lo reservamos y pagamos por internet.
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Photos by M. Tesolini & FUUDIS

viernes, 30 de marzo de 2012

:: En el aire! :: en Fm Blue, con Diego Scott :: Aquí el audio y un videito casero !

video

En octubre de 2011, me llamaron de la radio FM BLUE, y salí al aire con Diego Scott y Diego Iglesias, en la sección Mirame el Blog. Despúes de ese día, y para mi sorpresa, las visitas al Blog explotaron!
Gracias a mi amigo Alex tuve el audio el mismo día, y luego edité un videito para que los que no pudieron escucharme, tengan su oportunidad.
Algunos de los restós sobre los que escribí, tuvieron muchas visitas de personas que escucharon en la radio hablar del Blog.
Para mí, que no tengo ¨nada¨ (como repetidas veces digo en la nota y quiero morirme muerta de la verguenza) que ver con el mundo de la gastronomía, y mucho menos con el mundo de la palabra escrita, fue una enorme satisfacción saberme escuchada, leída, seguida, y felicitada por amigos, familia, amantes del buen comer, seguidores del blog y dueños de lugarcitos, restós, huariques, etc.
Lo que empecé jugando, se va transformando en algo más que eso, y me propongo explorar, descubrir, encontrar esos lugares soñados, patios escondidos, jardines con tilos, puertas cerradas y abiertas que dejan ver mesas servidas con salado, dulce, piqueos, cupcakes o empandas y locro...
No hay muchas otras cosas que me den tanto placer como comer rico: sola o acompañada; parada o sentada; con vista al río o a un jardín encantado...  y pretendo seguir adelante con ésto.
Cómo bien dije en otra oportunidad, comer rico es la segunda cosas más placentera en la vida, y no pienso perdérmelo por nada !

domingo, 23 de octubre de 2011

Tour Gourmet, día 10 : LA MIA CASA


Y finalmente... llegó el día, o la noche! Esta es la segunda vez que venimos. La primera, lo descubrimos por casualidad, haciendo tiempo una noche fría y lluviosa, antes del recital de un amigo; vimos la fachada con look de almacén y cantina. Entramos porque estaba lleno, y nos animamos a picar algo, yo estaba hambrienta... fue chambota de berenjenas (imperdible) y empanada árabe de carne.

Antes de seguir y de herir susceptibilidades, quiero decirles que Amé este lugar, recuérdenlo Todo el tiempo; que no los engañe mi descripción, pues todas son sensaciones que poco importan cuando el hummus se derrite en tu boca y se mezcla con la harina del pán árabe con el que lo levantaste del platito... ahí, en ese instante, estar sentado ahí, vale la pena.

Aquí continúo, y me pregunto si el lugar entraría o no en la definición general y más amplia de gourmet... Porque éste es un lugar no apto para primeras citas si no conocés bien a la otra persona -hasta es un poco lumpen- no de manera despectiva, sino de manera expresa: es un espacio desheredado de toda estética, desprovisto de arquitectura y decoración, con mesas, sillas y cuadros más bien básicos y casi de mal gusto, lindando con lo chabacano; pintoresco diría alguna guía de Buenos Aires para atraer a los turistas de habla inglesa y germana como los que vimos la primera vez.

Vuelvo a probar el hummus... mmm ... sí! Un sí rotundo que disparan mis papilas gustativas dice que no importan las baldosas cálcareas raídas y gastadas porque depués de todo, son originales; que tampoco importa el gato de la casa que entra y sale de la cocina y se instala en alguna de las pocas sillas vacías de las 24 que hay en el lugar, porque mi propia gata hace lo mismo en casa; que no importa atravesar el patio central casi sin luz, con ropa colgando del techo y un jabón blanco usado en la pileta de lavar la ropa justo antes de entrar al baño, porque allí hay papel y la cadena de cadena (vale la redundancia) que cuelga del depósito de agua, funciona.

Alex y yo  nos conocemos hace mucho, pero somos amigos desde hace poco más de 2 años. Compartimos profesión y agencia y también un querídismo amigo en común: Sebas, el creativo que vive en España, el de las pastas de Salgado, sí sí.... el mismo!

Alex es un típico hombre de treinta y pico, soltero, buen mozo, buen tipo, creativo; profesional y económicamente encaminado (con espíritu aventurero pues ahora tiene moto); muy divertido (cada vez que comemos juntos, me rio mucho); que cuida su físico pero no en exceso, director de arte que trabaja por cuenta propia y maneja sus tiempos; que empilcha bien, (aunque muy apendejado para mi gusto)... y que está solo aunque querría estar acompañado.

Yo soy parecida, pero en versión femenina; sin moto pero con parapente, y con el físico no tan cuidado, pero sí el espíritu; y también sola, pero queriendo estar acompañada, aunque uno de mis problema es la ansiedad y la frontalidad innecesaria.

Entonces nuestra cena va y viene sobre estos temas, y sobre otros menos profundos por suerte, como por ejemplo: las rosetas del techo... Alex se obsesiona, y no deja de preguntarse porqué hay sólo 3 cuando debería de haber 4 ... falta 1 en una esquina, y creo que nunca sabremos a dónde fue a parar!

Vuelve Abelardo (el dueño) a nuestra mesa, trayendo una Stella Artois de litro bien helada... no es que lo conozcamos, es que su nombre y el de Angelina, su mujer (la que cocina) están escritos en el menú, y Alex le pregunta hace cuánto tiempo que existe el lugar. Abelardo se sonríe (risueña es la sonrisa) me mira y dice:

- Yo la veía pasar a ella -(y me señala)- por ahí -(ahora señala la vereda)- desde que era así de chiquitita- y hace un ademán con la mano paralela al piso colocándola a la altura de la mesa... se da media vuelta y se va.

Por supuesto que nunca me vio de chiquita, pero me gustó la forma en que dijo que hace muuucho tiempo que están abiertos, y que mis padres quizás hubieran podido comer allí alguna vez.

Mientras yo decido si mirar la carta o leer la pizarra sobre la pared, relojeo las 2 mesas que hay entre la cocina y el salón llenas de fuentes con empanadas árabes; tabule (ensalada de trigo, cebollita, tomate y perejil adherezado con limón); kepe al  horno (especie de pastel de trigo y carne picada); chambota de berenjenas; kabat (carne de lomo con papas y rodajas de tomate,); mezze (clásicos arrolladitos rellenos de carne y arroz envueltos en hoja de parra,) y  kousa (zapallitos rellenos).En paralelo, Alex mira la estantería que está justo detrás mío, lo llama a Abelardo y le pregunta:

-Jefe?!, eso es fugazzeta rellena??

Yo detengo mi pensamiento y lo miro horrorizada... No me digas que vas a pedir una porción de pizza en este auténtico lugar donde cocina una hija de libaneses !!??- le digo casi suplicándole que no lo haga...

-Sí -le dice Abelardo- rellena de queso, morrón sin piel, tomate y huevo duro picadito, con mucha cebolla arriba.. recién hecha... le traigo una?

Y bueno... hasta a mí se me hace agua a la boca, y así es como en nuestra mesa conviven el hummus ($15, puré de garbanzos, con aceite de oliva y pimentón, delicioso, ya lo dije?); el mezze, (que no estaba tan bueno pues se excedía en hoja de parra a falta de relleno, $18); la empanada árabe abierta, riquísima y con mucho limón ($15); el kabat, que nunca había probado y me encantó ($18); y la fugazzeta rellena ($12). Pedimos una segunda cerveza ($18).

Ahora que me he convertido en una especie de ¨consultora gourmet¨, Alex me pregunta dónde puede ir a cenar el viernes con una chica que ¨le gusta en serio¨ pero que apenas conoce. Es decir, que me veo pensando en un lugar medio íntimo, con poca luz pero no oscuro, con una carta lo suficientemente amplia como para que haya un plato de carne o pollo, un pescado, una pasta y un vegetariano por si acaso; nada muy étnico pero tampoco soso... todo esto mientras debatimos sobre primeras, segundas, terceras citas y mientras trato de empaparme aún más del lugar en el que estoy. Por ejemplo, veo que una mesa de 4 amigotes ahora se hace de 6; una pareja entra y vuelva a salir para esperar porque no hay lugar;  Abelardo sirve, retira, toma nota, cobra y abre y cierra la puerta que va al patio en busca de otra cerveza de litro; y Angelina sale y entra de la cocina siempre mirando que todos estén atendidos; levanta la servilleta de papel del piso, o de la mesa con una pinza, todo con cara de enojo y mala onda según Alex, pero para mí es más una postura y el stress de tener siempre la casa llena, pues llegamos 9.30 puntual sentándonos en la única mesa libre y nos retiramos pasadas las 12. Aunque muchas rotaron, no así nosotros; lo que sí rota en nuestra mesa son los platos con comida que luego se retiran vacíos.

Como siempre, llega la hora del postre y no me salto ni loca los dulces árabes... hay mammule y baklava, un postre hecho de nueces y frutos secos molidos, entre capas de masa phylo, unidos con un jarabe de limón y miel o almíbar. Una bomba que da gusto comer, y que disfruto cada vez que puedo, como hoy!

Es tarde, mitad de semana, queremos un café pero decidimos tomarlo en otra parte. Abelardo nos despide con un beso, y casi le saco una sonrisa a Angelina. Me voy con la promesa de volver, como hago cada vez que me gusta un lugar, contenta conmigo por haber redefinido el sentido de la palabra gourmet. Estamos a medio paso de los lugares cool palermitanos en busca del cafecito. Yo creo que no tiene sentido ponerle glamour a esta noche, asique por default, recalamos en una Shell y tomamos el peor café express en mucho tiempo. De todas maneras... difícil hubiera sido mejorar los sabores de esta noche!

 


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La Mia Casa queda en Cabrera 4570 : Palermo
Capital Federal : Buenos Aires
Tel.: 4777-2723. Abre todos los días a partir de las 20 hs.
Sólo efectivo.
Gastamos $122 entre los dos.
Fotos by María T. y Alex S.
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domingo, 9 de octubre de 2011

Tour Gourmet día 9 : Rosh Hashaná con amigos



Soy mitad peruana, mitad serbia; y por elección, de sangre árabe/judía corriendo por la venas. No sé de genética, pero hasta lo italiano de mi apellido y mis bisabuelos se cuela en mi personalidad. Celebración y comida. Inevitablemente, para mí, van de la mano.

Como lo veo yo, una buena comida puede alegrarte día, o por el contrario, arruinarte el momento. Si necesito levantar el ánimo, una rica cena y/o una buena copa de vino ayudan a tales efectos, pero irrefutablemente, las comidas compartidas, las cenas con amigos y en familia son las mejores.

Es miércoles, promedia la semana. Salgo de yoga cerca de las 9 pm y parto rapidito rumbo a lo de Marina. Hoy, igual que todos los años anteriores, me sumo a los festejos. Cuando sale la primer estrella, se celebra Rosh Hashaná, o el comienzo del Año Nuevo Judío. Llego y ya están todos; casi todos, falta Diego, el primo, el tío actor como dicen los sobrinos, pero él siempre llega tarde.

Casa nueva, reciclada en realidad y de estreno post -obra de 6 meses. Atravieso el parquét del living -comedor recién plastificado, brillante, inmaculado. No sé si es por eso o por que la noche está preciosa, pero la mesa está armada afuera, en la galería y sobre el jardín también de estreno; los panes de pasto recién colocado; el limonero de la terraza de la casa anterior ahora plantado en  la tierra con los pimpollos de la flor de azahar perfumando el aire; un millón de mini enamoradas del muro que pronto se convertirán en una pared verde; la iluminación desde abajo, dando un efecto teatral.

La cocina, dónde todo pasa en esta familia, abierta al living y al jardín, está llena de gente y de cacerolas en el fuego, fuentes en el horno, la multiprocesadora terminando de mezclar el hummus (puré de garbanzos), siempre a cargo de Andrés, el marido de Dan, mi otra mejor amiga y hermana de Mar. Lisa (8 años) la hija de Dan, me muestra orgullosa la fuente de kepbe al horno que hizo el domingo pasado con su tía. Esta preparación, que también tiene su adaptación con carne de cordero molido, tiene aqui su versión con carne picada de vaca. Me choco literalmente con Dante y Ponch que están girando y corriendo sin parar arrastrando un camión infernal que hace un ruido importante. Saludo y vuelvo al living, para saludar al resto: padres, suegros, tíos... ya explicaré más adelante, amerita un árbol genealógico.

El pancito árabe, infaltable en estas cenas, ya está en la mesa. Tengo hambre!.

- A comeeeerrrrr! -grita Mar mientras trae una fuente repleta de lajmayim abiertas (empanadas de carne) en una versión propia y aggiornada, con tapas de empanadas hojaldradas en lugar de la clásica masa. Dan trae otra fuente, esta vez con cebollitas rellenas de arroz y carne, lo único que fue comprado afuera, junto con el pan, en HELUENI... casa de exquiciteces árabes orientales, que no necesita ni de página web de lo tan conocida que es!

Y desde ése momento preciso, en el que todos los demás se acercan prontamente a la mesa, comienza la cena de Año Nuevo; el festejo casi romano de pasarnos la fuente de mano en mano o de robar del plato del vecino algo que nos pareció que debía estar en nuestro plato, y no en el del otro. Y todos, absolutamente todos, grandes y chicos, obramos de igual manera: Manuel y José (hermanos y los mayores); Susana (mujer de José); Sarita, la mamá de Diego (esposo de Mar y dueño de casa también); Rochi, su hija de 11 años; Andrés (esposo de Dan, hijo de Manuel, sobrino de José... see, un lío de entender, ya sé); Dante (el menor de Dan y Andrés, hermano de Lisa); Ponch (o Ramiro ... ya no sabemos cuál es el nombre y cuál el apodo) y yo; mientras Marina intenta separar en un plato algo de comida para que cuando llegue Diego, su otro primo,  (hermano de Andrés), tenga algo que cenar... pues lo que queda en la fuente, no es de nadie, y es de todos. Seguro les parece puro salvajismo... bueno, pues lo es en esta familia cuando de comida se trata... y me incluyo 100% en ella!

En cuánto se vacian las fuentes, Cheli, la chica que cuida a Ponch y que decidió quedarse a cenar ese día, pues sabe bien lo que se pierde si no lo hace, anuncia que hay más de lo mismo; y vuelve a traer para que repitamos el lajmayim. Pero además, aparece en escena el  Pollo a la turca con papas, tan espectacularmente hecho por Andrés; y el arroz a la turca, que se hace primero saltado y luego se hierve hasta que el agua se evapore.

De reojo, veo un platito que no había visto antes: hummus con tahine (pasta de sésamo), que va a parar a mi boca en un pedacito de pan árabe que uso como cucharita.

El único al que pareciera no importarle mucho esto de la comida es a Ponch, que no se queda sentado y da vueltas y vueltas por el jardín, y que con sus casi 3 años, aún prefiere las patitas de pollo y el yogurth a todas estas delicatessens árabes hechas en casa.

Llega Diego... por suerte, algo quedó! Lo que nos habilita nuevamente a todos los demás a repetir; no importa si ya no tenemos hambre, lo que no tenemos es pudor ni vergüenza!

A alguien se le ocurre que no hay postre, y que el helado de LUCCA, la heladeria gourmet y boutique del barrio (Coghlan) es una excelente opción, y allí pedimos!

Entonces, aunque debió de haber sido antes, y cuando la vorágine de la comilona se aplaca un poco, llega el rezo: una especie de oración cantada por Manuel, donde los hombres se colocan la kippá, pues la cabeza debe estar cu­bierta cuando de una ocupación sagrada se trata, como el recitado de oraciones, o cuando se com­parte comida, y cosas por el estilo...

A esta altura la dispersión es inevitable; de a poco vamos abandonando la mesa; el jardín y la noche invitan; y gracias a Dios, o como lo quieran llamar, hay lavavajillas en esta casa!
 
 


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Gracias por invitarme a compartir año trás año cada Fiesta con ustedes!
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HELUENI queda en Av. Córdoba 2495 : Teléfono: 4961 4824
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Intento de árbol geneálogico, sin repetir y sin soplar,
el dibujo lo hacen ustedes!

José: padre de Daniela y Marina
Manuel: padre de Diego Z. y Andrés
Sarita: mamá de Diego S. R.
Susana: mujer de José
Rochi: hija de Diego
Lisa y Dante: hijos de Dan y Andrés
Ponch (o Ramiro): Hijo de Mar y Diego S. R.
Yo: amiga
Ausentes con aviso: Renée, mamá de Daniela y Marina
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Photos by María T. y otros.
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lunes, 26 de septiembre de 2011

Tour Gourmet, día 8: SALGADO ALIMENTOS


Mi amigo Sebas, redactor él, que vive en España hace varios años ya, me mandó un mensaje por facebook hace un par de semanas, que yo cito aquí:

-¨Mery, sé que estás con eso del tour gourmet, la verdad es que no tuve tiempo para curiosear y ver qué es, PERO me imagino que habrá lo que tiene que haber, es decir, estará incluido lo que tiene que estar incluido, porque nada que se llame tour gourmet tendría algo parecido a un sentido si no encontrase allí lo que ya sabés que yo debería encontrar. Te doy una ayudita? Empieza con ravioles y termina con pancito bañado en tuco o pesto¨...

Ay ay ay ! Y bueno... la verdad, y sin hacer honor a nuestros apellidos (ambos de origen italiano) es que no! Hasta ahora, no había reseñado un lugar donde hubiera comido ése único plato (y cuando digo único, casi no exagero) que Sebas comió durante años, incluso repitiendo mediodía tras mediodía en nuestros almuerzos de agencia, una y otra vez, sin siquiera detenerse a mirar el menú o plato del día. No por nada decidió casarse con una de mis más queridas amigas, cuyos padres tuvieron por años casa de pastas!

En fin querido Sebas, hoy hago oídos a tu reclamo, y elijo para cenar, uno de esos lugares donde podrías explayarte con el dedo sobre la carta y elegir entre una variedad increíble de ravioles y otras pastas caseras, frescas y secas!

Honestamente, desconozco si este lugarcito en una esquina de Villa Crespo nació como fábrica de pastas o como restaurante, lo cierto es que el orden de los factores no altera el producto, porque aquí no sólo se puede almorzar y cenar, sino que con 4 días de anticipación, uno puede hacer su pedido de pastas crudas y llevarse a su casa una exquisita caja de ravioles de cheddar, panceta y echallotes ($ 20) o de batata y almendras ($ 14) o de sorrentinos de queso de cabra, tomates secos y rúcula ($ 80 por kilo), entre muchísimas otras variedades, entre las cuales no faltan las clásicas.

Llegamos a Salgado Alimentos a las 21 hs. para ocupar la mesa que había reservado 3 días antes. Una amiga me advirtió que llegara puntual, pues suele llenarse y el lugar no es muy grande, a pesar de tener, además, como 6 mesas en la vereda. Nos recibe y nos ubica su dueño, Esteban Salgado, que no está de visitante sino trabajando a la par de todos, y procurando que la gente se sienta cómoda.

Es un local alargado y angosto; de un lado está el interminable mostrador de fórmica blanca con heladera exhibidora debajo; una balanza blanca de almacén en primera fila, seguida por vitrinas llenas con aceites de oliva y paquetes de pastas secas Divella; los menúes se amontonan al lado del pizarrón que los camareros acercan a las mesas mostrando cuáles son las especialidades fuera de carta para ese día; pingüinos de colores hacen fila en un estante sobre la pared detrás de la barra, y la negra pizarra con letras blancas, de esas que se ponen y sacan, anuncia cuáles son las variedades de pastas que se pueden elegir para comer allí o para encargar y llevar a casa.

Del otro lado y contra las ventanas, hay alrededor de ocho mesas para 4 personas cada una, todas muy juntitas, aprovechando al máximo el poco espacio. Decoración inexistente pero adrede, pues hay diseño en su carta, en su logo y en el plotteo de su puerta vidriada, todo lo que está a la vista es de utilidad, o comestible. Tubos fluorescentes en el techo, azulejos en las paredes y mosaicos rectangulares en el piso me recuerdan al bodegón de barrio al que iba en mi infancia todos los domingos, lo mismo que el ambiente familiar y el bullicio.

Nos toca la mesa del fondo, somos 3; a mí me gusta porque desde ahí puedo ver el movimiento del local, excepto por la cocina que está arriba. Elegimos una entrada para compartir de las sugeridas en la pizarra: wonton de cerdo, crujientes, con salsa de tamarindo ($ 30), literalmente, para chuparse los dedos! Fuera de carta e igual de tentador tenían un Salmón rosado con ensalada de quinoa ($ 60) y unos Sorrentinos de anchoas, tomates y ajos asados, con alcaparras, broccoli, morrones y espinaca (sí, todo eso) por $ 45.

Noche ajetreada, se complica un poco cuando la lluvia invade la vereda, y los comensales de afuera entran y se paran en la barra a terminar su plato, copa de vino o simplemente a esperar que se libere una mesa para continuar con su cena.

Nosotras sin embargo, seguimos con nuestra charla que varía entre temas diversos como laburo; la cocina: qué, cómo, cuándo, cuánto y dónde comprar; hijos; trivialidades; maridos; amigovios; más trivialidades; cuál fue mi última salida y hace cuánto que no salen ellas!;  mi soltería y los hombres de 50... después los de 30 ... coincidimos en que de aquí debería salir el blog paralelo porque las hago reír, y mucho! Pero por lo pronto nos concentramos en los platos principales que llegan y son: Wok de vegetales, buñuelos de pollo y pasta de maní ($ 40) para Irina, joyera de las grossas; Burritos de pollo, vegetales y mozzarella con mayonesa de pimentón y papas cuña ($ 40) para Cynthia, que además de amiga y ex-socia en la vida real, es increíble ilustradora y diseñadora; y Ravioles de salmón rosado, salsa de ostras, pac choy, choclitos, tomates y champignones ($ 44) para . Todo riquísimo, especialmente los ravioles (sí, Sebas!) con la pasta en el punto justo y ese mix oriental en la salsa que le va tan bien al salmón.

Debo decir también que el sabor y la textura en la boca  de los buñuelos de pollo, me trasladó años y años atrás, cuando me sentaba en la silla naranja de la cocina de mi casa y veía a mi mamá preparar la pasta tipo panqueque por la que luego pasarían bollos de espinaca, o coliflor, o aros de cebolla que se transformarían, inevitablemente, en buñuelos una vez hecha la fritanga en aceite y la escurrida en servilletas de papel. Era la única manera de que comiéramos esas verduras!!!

Una cosa me llama la atención, y la aplaudo: la carta reza: estamos dispuestos a cualquier cambio en las combinaciones de las salsas que usted prefiera... evidentemente su chef, Agustín Zichini, no tiene ningún tipo de complejo ni divismo, como sí sucede, por ejemplo, en The Big Night, la deliciosa peli con Stanley Tucci y Tony Shalhoub que me viene a la memoria mientras escribo esto. Quienes siempre tienden a pensar que tál o cuál pasta quedaría mejor con otra combinación... pues bien, aquí están en su salsa!

Casi 3 1/2 horas después, seguimos sentadas, y veo salir de la barra una cantidad considerable de Crumble de manzanas con helado ($ 20) que me tienta, pero como no fui sola y lo sometemos a votación, terminamos pidiendo La Chocotorta, (que no está nada mal) con un cafecito para ir cerrando la noche.

Eso sí: si esperan compartir estas pastas en su casa el fin de semana, acuérdense con tiempo, pues Salgado Alimentos descansa los domingos; seguramente, para hacer lo mismo que ustedes harían: comer un buen asado... o en su defecto, la propia versión de raviolines de asado rostizado y provolone con cherry, ciboulette y aceite de oliva ($ 40). Buen Provecho y Salúd!








































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Salgado Alimentos queda en Ramírez de Velasco 401 (esq. Aráoz) – Villa Crespo
Cap. Federal – Buenos Aires
Recomiendo reservar: (11) 4854 1336
Lunes de 9 a 20 hs - martes a sábados de 9 a 24 hs.
Sólo efectivo
Gastamos $85 cada una sin vino compartiendo una entrada y un postre.
www.salgadoalimentos.com.ar
fotos by María T. y  http://www.inspirits.com.ar/, http://www.guiaoleo.com.ar/, http://eltenedorrosa.blogspot.com

martes, 13 de septiembre de 2011

Tour Gourmet, día 7 : HOME BS AS


Mediodía soleado, tengo suerte, la primavera se adelanta y me abre oportunidades de ir a esos lugares que ya conozco y que tanto me gustan pero que prefiero frecuentar en determinada época del año. Es el caso de Home, el hotel boutique de Palermo Hollywood que tiene un Restó/Bar encantador al fondo, con un pequeño jardín de ensueño, tan lindo que desería fuera el de mi casa!

Y como me gusta tanto ese jardín, y la suerte nos acompaña, nos sentamos en las Pastil Chair, diseño setentoso de Aarnio Eero y encontramos libre la mesita baja Saarinen con tapa de mármol... no podía ser mejor!

Hay bastante viento, esa es una de las razones por las que hoy no se pudo ir a volar, (la vuelta a mi segundo amor, el parapente) y por eso hicimos dupla con mi amigo Sergio, casi responsable de mi vuelta al vuelo libre, y nos juntamos a almorzar!

Lo primero que pedimos es de beber: una copa de vino tinto para Sergio (Ave, Malbec), y un Home Bloody Mary ($ 24) para mí, que tomo con prisa y casi sin mezclar, por lo que el tabasco y la pimienta hacen lo suyo... uf... pero una vez revuelto con el tallo de apio, se suaviza un poco, y lo encuentro riquísimo!

Los fines de semana y feriados sirven Brunch de 12.30 a 16.30 hs y hay como 12 variedades de ensaladas distintas, una más rica que la otra, que se sirven hasta las 23.30 hs. Lo bueno de este restó/bar es que está abierto no sólo a los huéspedes del hotel sino también al público, y es divertido sentarte a tomar un cocktail en la barra cualquier tardecita del año (hay Happy Hour de 19 a 23 hs) y escuchar hablar distintos idiomas en las mesitas de al lado, mientras pedis un tapeo antes de la hora de la cena, como para sentir que estás de viaje. O ver la cara de los gringos cuando prueban el choripan o el sandwichito de lomo las noches que deciden encender la parrilla.

Sergio opta por el Brunch, y pide uno de mis platos preferidos: Eggs Benedict; brioche, huevos poché, salmón ahumado, rúcula, papas y salsa holandesa ($38). El mix de sabores dulzones, fuertes, casi empalagosos es casi imposible de describir. Definitivamente hay que probarlos, y sé que volverán por ellos muchas veces más. Otras opciones del Brunch son el Ojo de Bife con Papas Fritas a Caballo ($ 75) si quieren acercarse más a un almuerzo; o el Desayuno Vegetariano, con huevos, hongos, papas y rúcula ($ 36), para los que no comen carne.

Yo en cambio, elijo la Ensalada de Pollo y Panceta: pechuga de pollo, panceta ahumada, palta, tomate, huevo duro, queso azul, mix de verdes, aliño de oliva y limón ($48) que resulta perfecta para acompañar con mi trago.

Entre charla y charla, el viento va soplando un poco más, y cuando éste levanta por el aire el individual de Sergio con copa de vino y todo, decidimos que es hora de entrar y tomarnos el cafecito adentro, que por supuesto, yo acompaño con una generosa porción de Crumble de manzanas tibio con crema... Yummy!

Por las noches la carta es otra, y a éstas opciones se incorporan los platos o combos como los Langostinos con salsa de ostras + Rolls de pollo + 1 botella de Escorihuela Gascón ($ 120) o Albóndigas de cordero + Carpaccio de hongos + 1 botella Terrazas Merlot ($ 100), todo a cargo de la chef Verónica Yarte.

Adentro o afuera, este lugarcito es hermoso, cómodo, tranquilo; se puede charlar, da para ir de a dos, o en grupo... La carta de tragos es buenísima (el barman es Daniel Biber) y desde el desayuno hasta el post-cena hay distintas opciones, siempre con vista al precioso jardín verde, que prácticamente puede verse desde que entramos al lobby del hotel, pués de vidrio son las paredes . Pisos, mesas y decks de madera maridan perfecto con los muebles retro y los empapelados vintage. Y para que vean que no les miento, en 2007 este hotel ha ganado el Wallpaper Design Awards, otorgado por la internacional y glamorosa revista Wallpaper.

La atención es 10 puntos, cosa que valoro muchísimo, y como anécdota, a pesar de que la copa de vino que el viento se llevó estaba por la mitad, nos sirvieron otra a tope para compensar el percance! Cheers!

Cómo sea, se viene el calorcito, y el jardín de Home es un lugar imperdible y muy cool para pasarse un rato, o para quedarte en alguna de sus 17 habitaciones y aprovechar la piscina  o el spa, al que también se puede ir sólo por el día.

Nosotros, en cambio, emprendemos la retirada, después de haber comido rico y bebido bastante. Me subo a la moto de Sergio, pues, por suerte, no vine manejando y puedo relajarme a gusto con el viento en la cara mientras transitamos las callecitas de Palermo, rumbo a mi casa, donde él me deja y yo subo a dormir una siestita antes de escribir esta nota.





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HOME BS AS queda en Honduras 5860, Palermo Hollywood
Tel / Fax: 4778 1008
info@homebuenosaires.com
Horarios: Todos los días de 8 hs hasta medianoche.
Desayuno: 8 a 11 hs - Almuerzo: 12.30 a 15.30 hs
Té: 16 a 19 hs - Cena: 20 a 22.30 hs
Snacks: 8 a 23.30 hs - Brunch: 12.30 a 16.30hs fines de semana y feriados
Tienen wi fi
Efectivo y tarjetas
Gastamos $ 200 : Servicio de mesa: $ 5
Photos by Maria T. y www.homebuenosaires.com

viernes, 2 de septiembre de 2011

Tour Gourmet, día 6 : URONDO BAR


No fue de improviso, pues fui avisada de antemano, pero sí me sorprendió gratamente descubrir esta ochava bien porteña en un barrio que frecuento muy poco! La noche fría le cae justo al brasero que nos recibe encendido en la vereda frente a la puerta de éste Restó , del que nunca había oído hablar, a pesar de que lleva varios años en el mercado, y del que muchos hablan muy bien, según mi research tardío.

Pero la noche del jueves (sí; esta vez fui de noche, acompañada de 2 amigazos) no arranca ahí.. no, no ... sino un par de horas antes en una cata de vinos en la sucursal de Caballito de Vinoble. Nos toca degustar la primer cosecha de Tannat y Syrah de  la única bodega de San Luis: Viñas Puntanas. Un emprendimiento familiar que tiene sólo 6 años y cuyos vinos ya recibieron medalla de oro y plata en dos categorías en el concurso internacional Vinus 2010 en Mendoza. Nada mal para el comienzo.

La degustación va acompañada por unos embutidos de ciervo y jabalí, y por unas riquísimas aceitunas negras y aceite de oliva, éstos últimos también productos del emprender de la misma familia ... tuve que llevarme una de las botellitas de aceite de oliva para seguir testeando en mi casa eso de la primer prensada en frío con el método tradicional y artesanal: delicioso!

Dada por terminada la degustación y con algunas vituallas nuevas para mi alacena, partimos en busca de la cena... y así es que llegamos a la puerta de Urondo Bar, en el límite entre Caballito y Parque Chacabuco.

Revivo la sensación que tuve al abrir la puerta cuando una ¨bocanada¨ de aromas, me estalla en la cara fría. No hay mucho para ver, o mejor dicho, lo que se ve, es lo que define al lugar, y por impacto en mi retina encuentro paredes claras, despojadas, excepto por estanterías de madera llenas de botellas y copas y una gran pizarra sobre éstas con la carta escrita a mano; se nota que aprovechan los ingredientes frescos y de estación pues a la derecha, veo una enorme cocina integrada al salón sólo separada por una barra que está llena de frascos con preparaciones, vegetales, panes y condimentos; y en altura, ollas, sartenes y demás enseres de acero inoxidable;  piso en damero blanco y negro; mesas y sillas de madera oscura con manteles blancos; techos de bovedilla y grandes ventanales con cortinas hasta la altura de la vista dando intimidad  a los comensales, todas con persianas de viejo almacén ... y noto enseguida lo que más me gusta; que aquí, lo importante, es la comida, pues nada me distrae y todo está en su lugar. Incluso hay música, pero no puedo recordar qué, sólo recuerdo el aroma de los frutos de mar.


Elegimos una de las 10 mesas que hay (un total de 40 cubiertos aprox) y nos sentamos al lado de la ventana; hay otra mesa ocupada, pero la distancia entre éstas es la justa y necesaria para no molestarnos.

Sergio, que ya conoce el lugar y ha ido varias veces, nos cuenta que en verano las mesas altas con banquetas (hay dos de éstas) van a parar a la ancha vereda, y que las noches cálidas se pasan de lo más bien en esa esquina barrial, donde otras veces se han hecho lecturas de los escritos del poeta, periodista y militante político Francisco “Paco” Urondo, como un homenaje a quién murió perseguido y asesinado en 1976 por la dictadura militar. Los dueños del restó son Javier Urondo y Sebastián Koncurat, hijo y nieto respectivamente del poeta. El ambiente es familiar y cálido, eso se nota, y me siento a gusto!

Mientras untamos unos pancitos con rico dip de yogurth, oliva y pimienta, y miramos la carta que es corta pero contundente, decidimos compartir una entrada, que es mínima según nos advierte la camarera; podríamos haber  elegido entre el Copetín Urondo ($ 45/59); una Tabla de fiambres de la casa ($ 51/69) o un Plato de quesos ($ 49/$ 63) para compartir; pero es lo primero que veo al entrar, y me encapricho fácil: llegan a nuestra mesa entonces las Mollejas crocantes con remolacha y bruselas ($ 37)... qué puedo decir: increíbles!

Los chicos eligen para tomar un Durigutti bonarda ($ 75) de Durigutti Winemakers y así seguimos con el tono de los vinos boutique y de alta gama para acompañar lo que se viene, todo excelente, y por votación unánime: el Cordero ¨black face¨ con batatas al horno y verdeo ($ 65), con un dejo de semillas de cardamomo que no descubrimos por nosotros mismos, fue lo más rico para Sergio; Polenta grillada, frutos de mar y tomates con hierbas ($ 59) para mí (y... el aroma que sentí al entrar hizo lo suyo); y la Pesca del día (Mero) salteado de hongos, repollo y espinacas ($ 55) para Pepe... impecable!

La cena transcurre entre risas, brindis, anécdotas del pasado y promesas de vuelos futuros pues todos tenemos o tuvimos algo que ver con el parapente; siguen las fotos mal sacadas por mi celular (pues no vine preparada) para ilustrar luego esta nota, y más comentarios sobre comida: como suele sucederme últimamente cada vez que salgo a comer, el tema principal de conversación es... más comida! Hasta que los platos se vacían, y nos llega la hora del postre.

Por capricho de nuevo, pido el Budín de pan y peras ($ 25), que literalmente tiene una rodaja de pan encima, un montón de peras y es de una cremosidad y dulzor imperdibles.

Pero la estrella se la lleva la elección de Pepe: Bananas en masa filo y cremoso de chocolate ($ 23)... mi foto no le hace justicia así que decido no subirla... el cremoso de chocolate es como una mousse sin el aire, más densa y bien oscura... y las bananas tibias y caramelizadas... sabores incomparables!











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Felices, bebidos y satisfechos, emprendemos la retirada ya pasadas las 12, y nos llevamos estos sabores en la boca pues no tomamos ni café... En caravana, y por calles desiertas, yo lo sigo a Pepe, y él sigue la moto de Sergio. Enciendo la calefacción del auto pues no notaba el frío que hacía hasta que nos despedimos los tres en la vereda.

- Vieron que había una pareja en la mesa al lado nuestro? -les pregunto a los chicos- parecía la primer salida, no? -les digo sonriéndome.

- Sí, la única mesa además de nosotros! ... Te vimos que mirabas. Se fueron recién... porqué? -me preguntan los dos.

- No, por nada -les digo yo tentándome- lo que pasa es que Él... él es mi ex-amigo con derechos! Chan... Le estoy mandando un mensajito de texto diciéndole que estuvimos cenando uno al lado del otro ... si en serio no me vio, se va a querer matar!!! -les digo riéndome cada vez más!- A que nunca se imaginó que podía cruzarme en esta esquina perdida de Caballito, sobre todo cuando él vive en Don Torcuato!

Entra un mensaje de texto. Me río a carcajadas. Leo en voz alta.

- ME ESTAS JODIENDO? NO TE PUEDO CREER! HABIA UNA SOLA MESA. 2 FLACOS... Y VOS?

Risas. Carcajadas de los tres. Fade out.

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Urondo bar queda en Beauchef 1204 - Teléfono: 4922-9671
http://www.urondobar.com.ar/
http://urondobar.wordpress.com/
Abierto de martes a sábado, de 20 a 1 am.
Sólo efectivo. Comimos por $130 cada uno.
PHOTOS by María T & http://www.republicadecaballito.com/bar-y-resto/urondo-bar.php y de http://www.guiaoleo.com.ar/restaurantes/Bar-Urondo-738